. Sede Nacional:
Bogotá 2426 - Barrio Flores
Ciudad Autónoma
de Buenos Aires

. Teléfonos:
011-3966 2256
011-4637 0681

. Horarios de Atención:
Lunes a viernes
de 11 a 17 hs.

 

Creemos que "Toda la Escritura es inspirada por Dios". Por Escritura entendemos todo el libro que se llama LA BIBLIA, compuesta por el Antiguo y Nuevo Testamento, que es infalible en su escrito original y que su enseñanza y autoridad son absolutas, supremas y finales; que el Espíritu Santo inspiró a los santos hombres de Dios en todo lo que escribieron. - 2 Timoteo 3:16; Deuteronomio 4:2; 2 Pedro 1:21

Creemos que La Divinidad existe eternamente en tres personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Estos tres son un solo Dios, teniendo la misma naturaleza, los mismos atributos y la misma perfección. - Romanos 1:20; Mateo 28:19; Deuteronomio 4:35; Juan 17:5

Creemos en la personalidad y deidad del Señor Jesucristo, concebido por obra del Espíritu Santo, nacido de la virgen María, verdadero Dios y verdadero hombre. - Juan 1:1, 14, 10:30; Mateo 1:20; Lucas 1:30-31; Filipenses 2:5-7; 1 Timoteo 3:16

Creemos en la personalidad y deidad del Espíritu Santo, la fuente y el poder de toda adoración y servicio aceptable. Que el Espíritu Santo es el intérprete infalible de la Palabra infalible; que mora en cada creyente verdadero, y está siempre presente para testificar de Cristo, buscando que Cristo sea en todo tiempo nuestra sola preocupación y no nosotros mismos y nuestras experiencias. – Juan 15:26; Hechos 5:3-4; Romanos 8:26-27; 1 Corintios 2:12-14; Romanos 8:9; 1 Corintios 3:16; Juan 16:13-14.

Creemos que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, pero la raza humana entera cayo al caer Adán. No sólo fue grandemente perjudicada su naturaleza moral por la caída, sino que perdió totalmente su vida espiritual, siendo muerto en delitos y pecados y quedando sujeto al poder de Satanás. "Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios" (Romanos 8:7-8). Por lo tanto, el hombre no puede ver el reino de Dios ni entrar en él hasta que nazca de nuevo por el Espíritu Santo. Que ningún grado de reforma, no importa cuán grande sea; ni la cultura, no importa lo atractiva que sea; ni ninguna obra humanitaria y filantrópica, no importa cuán útiles sean; ni el bautismo, ni ninguna otra ordenanza, no importa cómo sean administradas, podrán ayudar al pecador para adelantar, ni siquiera un paso hacia el Cielo. Una nueva naturaleza impartida de arriba, una nueva vida implantada por el Espíritu Santo por medio de la Palabra es absolutamente necesaria para la salvación. – Génesis 1:26-27; Romanos 5:12, 6:23, 8:7-8; Efesios 2:1-3; Juan 3:3, 6-7, 5:24; Tito 3:5

Creemos que Cristo Jesús se hizo el sustituto del pecador delante de Dios y murióen sacrificio propiciatorio por el pecado de la humanidad entera; que fue hecho maldición por nosotros los pecadores; y que murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras; que nada ni nadie puede agregar un ápice al valor de la preciosa sangre, o al mérito de esa obra consumada por Él a nuestro favor; Cristo sufrió la muerte por todos los hombres. – Romanos 5:8; 1 Juan 2:2; Hebreos 2:9; Gálatas 3:13; Romanos 4:4-5

Creemos en la resurrección del cuerpo crucificado de nuestro Señor Jesucristo; que su cuerpo resucitó de los muertos conforme a las Escrituras, y que ascendió al Cielo y está sentado a la diestra de Dios como sumo sacerdote y abogado de los creyentes intercediendo por ellos. – Lucas 24:39; Hechos 1:10-11; Efesios 4:10; Hebreos 1:3, 8:1-2; 1 Juan 2:1

Creemos que Cristo es la plenitud de las bendiciones que obtuvo por nosotros por su muerte y resurrección, es recibido solamente por fe, y desde el momento en que, arrepentidos de nuestros pecados, confiamos en Él como nuestro Salvador personal, pasamos de muerte a vida eterna, justificados de todas las cosas, aceptados ante el Padre de acuerdo a la medida de la aceptación de su Hijo, que somos amados como Él es amado y que somos uno con Él. En el momento que aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, Él viene a morar en el creyente y a vivir Su vida de santidad y poder en él. – Hebreos 9:15; Juan 5:24; Romanos 3:28, 4:3, 23 y 25; Efesios 1:3; S. Juan 17:23; Gálatas 2:20, 4:6-7, 5:6; Hechos 1:8

Creemos que la Iglesia está compuesta de todos los que creen verdaderamente en el Señor Jesucristo como Salvador. La iglesia es el cuerpo y la esposa de Cristo. Que cada creyente, ya sea judío o gentil, está bautizado en el cuerpo de Cristo por el Espíritu Santo en el mismo momento de creer, y siendo que somos miembros los unos de los otros, somos responsables de mantener la unidad del Espíritu, en los lazos de la paz, levantándose sobre todo prejuicio racial y fanatismo denominacional y amándonos los unos a los otros fervientemente con corazón limpio. – Efesios 2:19-20, 1:22-23, 5:25-27, 31-32; 1 Corintios 12:13; Romanos 12:4-5; Efesios 4:1-3; 1 Corintios 1:10

Creemos que todos los creyentes en nuestro Señor Jesucristo son llamados a una vida de separación de las prácticas del pecado, y que deben abstenerse aquellos entretenimientos y hábitos que pueden ocasionar la caída de otros, o que traigan reproche sobre la cruz de Cristo. Los creyentes son creados en Cristo Jesús para buenas obras. "Así que según tengamos oportunidad hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe" (Gálatas 6:10). – 1 Juan 2:15-16; Romanos 14:13, 13:14; 1 Corintios 10:31; Efesios 2:10

Creemos en la evangelización del mundo que es la misión suprema del pueblo de Dios y consiste en predicar el evangelio a toda criatura; que debe hacerse énfasis sobre la evangelización de los niños. – Marcos 16:15; 2 Corintios 5:18-19; Mateo 18-14

Creemos en el retorno personal de nuestro Señor y Salvador Jesucristo; que la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo es la esperanza bienaventurada que nos es propuesta, la cual hemos de estar aguardando constantemente. "Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo" (Filipenses 3:20). – Hechos 1:11; 1 Tesalonicenses 4:16-17; Juan 14:1-3; Tito 2:13; Filipenses 3:20-21.

Creemos que las almas de los que han confiado en el Señor Jesucristo para su salvación, en la muerte pasan inmediatamente a Su presencia, y allí permanecen en bienaventuranza consciente hasta la resurrección del cuerpo en Su venida, cuando el alma y el cuerpo reunido, estarán con Él para siempre en gloria. – Lucas 23:43; 2 Corintios 5:8; Lucas 16:22, 25; Filipenses 1:23; 1 Tesalonicenses 4:15-18

Creemos que las almas de los perdidos permanecen, después de la muerte, en la miseria hasta el juicio final del Gran Trono Blanco, cuando alma y cuerpo reunidos en la resurrección, serán echados "al lago de fuego", que es la "muerte segunda", los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder (2 Tesalonicenses 1:9) – Lucas 16:22-23, 27-28; Hebreos 9:27; Apocalipsis 20:5, 11-15; 2 Tesalonicenses 1:7-9

Creemos en la realidad y personalidad de Satanás, "La serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero" (Apocalipsis 12:9). – Efesios 6:11-12; 1 Pedro 5:8; Apocalipsis 20:10

 

 

 

 

 

 
Todos los Derechos Reservados. Diseñado por arteLUZ [www.arteluzdesign.com]